El futuro del trabajo en América Latina

NOVIEMBRE 5, 2019

El futuro del trabajo en América Latina

Uber, Rappi, Didi y otras tantas plataformas de servicios bajo demanda han abierto un gran debate internacional sobre las condiciones en las que sus afiliados trabajan. Si bien se trata de innovaciones que han reconfigurado nuestra forma de transportarnos o pedir comida, también han puesto sobre la mesa temas como la vulnerabilidad de estas personas.



El tema es de tal relevancia que organismos internacionales, como la la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Oficina para el Cono Sur de América Latina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), debaten sobre los desafíos para la regulación laboral que estas nuevas formas de empleo implican.



De acuerdo con ambos organismos, los avances hacia el cumplimiento de uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible -trabajo decente y crecimiento económico-, elaborados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se está viendo afectado, entre otras cosas, por las transformaciones tecnológicas que están reconfigurando la estructura productiva.



“Un elemento clave al respecto es la duda sobre si estas nuevas formas de trabajo representan una nueva modalidad de empleo asalariado, si corresponden a un trabajo independiente o si debería ajustarse el marco normativo, ya que ni las normas que se refieren al empleo asalariado ni las correspondientes al trabajo por cuenta propia reflejan adecuadamente las características de estos trabajos”, señalan en un análisis titulado “Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe”.



Para estas organizaciones estamos frente a una nueva era laboral integrada por “jornaleros digitales”, pero en donde se sustituye al “enganchador” (personas conocedoras del mercado laboral local que cobran una comisión o un porcentaje de las remuneraciones por su trabajo de intermediación) por plataformas que organizan el vínculo entre la demanda y la oferta.



El impacto de las nuevas tecnologías implica desafíos nuevos y temas inéditos que requieren nuevas regulaciones. Estas instancias explican que en Uruguay, por ejemplo, se logró la formalización de todos los choferes que trabajan con las aplicaciones Uber y Cabify, al reconocerlos legalmente como entidades empresariales independientes, registradas a efectos del pago de impuestos y la afiliación al sistema de seguridad social.



De acuerdo con la OIT se debe encauzar y administrar la tecnología en favor del trabajo decente, algo para lo que resulta esencial avanzar en la definición básica del estatus legal de los trabajadores, y así poder determinar con qué derechos laborales cuentan y quién tiene la responsabilidad de velar por el cumplimiento de estos derechos.





Fuente: Cepal


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