En línea con lo esperado por la mayoría del consenso de mercado, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Reserva Federal (FED) tomó la decisión, de manera unánime, de aumentar la tasa de fondos federales en +75 p.b. para ubicarse en un rango de 3.0%-3.25%.

Dentro del comunicado se señaló que los principales indicadores de gasto y producción apuntan a un crecimiento moderado. Asimismo, se hizo mención que, en meses recientes, las ganancias en el mercado laboral han sido robustas y la tasa de desempleo se ha mantenido baja. Por su parte, la inflación continúa en niveles elevados, debido a los desequilibrios de oferta y demanda relacionados con la pandemia, altos precios de energéticos y alimentos y presiones de precios más amplias.

Adicionalmente, se mencionó que la invasión de Ucrania por parte de Rusia está causando enormes daños humanos y económicos. La guerra y sus eventos relacionados están creando adicionales presiones al alza en la inflación y están pesando sustancialmente en la actividad económica global. Además, señalaron que el FOMC se encuentra muy atento a los riesgos inflacionarios y a su dinámica.

El FOMC decidió realizar un incremento de la misma magnitud respecto a la decisión pasada (julio de 2022), derivado de los datos de inflación, los cuales podrían haber alcanzado su techo en junio de este año, situándose en un nivel de 9.1% de manera anual. No obstante, a pesar de que en julio y agosto la inflación general presentó señales de moderación, al ubicarse en niveles anuales de 8.5% y 8.3%, de manera respectiva; este no ha sido el caso para el componente subyacente que continúa incrementando mes con mes.

Con la dirección y magnitud de este incremento, la Reserva Federal busca alcanzar sus objetivos de máximo empleo y una tasa de inflación de largo plazo alrededor del 2%. Además, esta acción representa una señal del FED con su compromiso de estabilidad de precios.

Por otro lado, es importante mencionar que, en esta ocasión, se actualizaron las proyecciones económicas, cuya última actualización fue en junio de 2022. Dentro de dichas proyecciones, destaca un sustancial recorte en el crecimiento esperado para 2022 en el PIB, el cual se redujo 150 p.b., y niveles de inflación mayores para 2022, 2023 y 2024. Adicionalmente, la FOMC pronosticó que la batalla contra la inflación pudiera continuar hasta el año 2025.

Lo anterior, inevitablemente trascenderá al ritmo de la actividad económica mexicana, provocando una
ralentización en el crecimiento más severa de la que se esperaba.

En cuanto a la trayectoria esperada de la tasa de fondos federales, aún continúa existiendo incertidumbre respecto a cuál será el rango de cierre para finales de 2022, ya que la mayoría de los miembros vislumbran un nivel de 4.25%-4.50% para el cierre del año; sin embargo, otro gran número de miembros pronostican que termine el año en un rango de 4.00%-4.25%.

Además, cabe señalar que, para el próximo año, el endurecimiento de la política monetaria por parte de la FED continuará sin importar que los niveles en la tasa de fondos federales se consideren altos, lo que confirma la posición y compromiso del órgano central: sacrificar el crecimiento económico a fin de hacer frente a la desafiante inflación.

Finalmente, destaca que estas proyecciones difieren sustancialmente de las proyecciones de junio de 2022, en la cual la mayoría de los miembros observaban para finales de 2022 el rango de la tasa de fondos federales en un nivel de 3.25%-3.50%. Lo anterior confirma que la incertidumbre continúa vigente inclusive dentro del órgano
central.

La sorpresiva dinámica de la inflación ha presionado en gran medida el actuar del Instituto Central, el cual se ha visto forzado a incrementar los tipos de interés de manera agresiva y consecutiva. Con ello en mente, estimamos que los incrementos continuarían durante el año y la magnitud de los mismo estaría determinado por el comportamiento inflacionario.

Dadas las actuales condiciones, es natural suponer que, en adelante, los aumentos en la tasa serían de, por lo menos, 50 p.b., los cuales tendrán que ser distribuidos en las dos reuniones restantes del año.

De esta manera, estimamos que el rango de la tasa de fondos federales se ubicaría hacia finales del 2022 en un nivel de 4.25%-4.50%, en línea con lo pronosticado por el órgano central. Lo anterior con el fin de mantener ancladas las expectativas de inflación de mediano y largo plazos, además de ir en línea con la desafiante coyuntura económica en la que se destacan visibles riesgos al alza.

Insistimos en que las próximas lecturas tanto de inflación como de empleo jugarán un papel determinante en la conducción de la futura política monetaria, asimismo, monitorear la evolución de los conflictos geopolíticos será menester en aras de intentar cuantificar sus efectos.

 

Analistas
Manuel Zegbe
Alain Jaimes