Se dio a conocer el dato de inflación de julio de 2022 en un nivel anual de 8.15% siendo este el mayor en los últimos 22 años. Dentro de los productos con mayor avance destacan los alimentos procesados y bebidas.

El alza en los precios de las materias primas ha generado mayores costos para las empresas y esto ha provocado que se tengan que incrementar los precios hacia los consumidores finales para mantener la mayor estabilidad posible en sus márgenes de rentabilidad.

Una de las principales preguntas es qué tanto el alza en precios ha afectado a los consumidores, los cuales reaccionan ya sea disminuyendo su nivel de compras o sustituyendo algunos productos por otros de menor precio.

La primera respuesta es que el impacto es desigual, principalmente en base al ingreso disponible de la población y dependiendo del tipo de productos en cuestión.

Como es de suponerse, la población con un menor nivel de ingreso destina una mayor proporción de este a la compra de alimentos para consumo básico. De tal manera que, ante un alza en precios generalizada, el impacto en sus decisiones de consumo será mayor.

Para aquellos segmentos de la población con un mayor nivel de ingreso, la proporción destinada al consumo básico es menor, por lo que tienen una mayor holgura para mantener sus mismos hábitos de consumo.

No obstante, las cifras de ventas de las principales cadenas comerciales a la primera mitad del año no han reflejado un impacto significativo en el consumo y, por el contrario, los crecimientos registrados al cierre del segundo trimestre del año fueron relativamente fuertes.

De marzo a julio de 2022, las cifras de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departa-mentales muestran un avance en las ventas totales de 13% y en ventas mismas tiendas, esto es las que tienen más de un año en operación, de 10.8%.

Los crecimientos son altos y reflejan que aún el consumidor sigue teniendo fortaleza. Aún así, no descartamos cierta desaceleración hacia los siguientes meses en donde ya se puede empezar a reflejar un impacto mayor por el efecto inflacionario.

Sin embargo, la expectativa es que este mes de agosto se pueda llegar a un pico inflacionario con lo que el escenario hacia delante puede empezar a mejorar y así el impacto para los consumidores podría ser de corta duración.

A diferencia de períodos inflacionarios pasados, las empresas han logrado alcanzar niveles de productividad mayores lo que les ha permitido disminuir su estructura de costos logrando así limitar en lo posible el impacto en precios hacia el consumidor.

Adicionalmente, mantienen políticas importantes de ahorro en gastos con lo que se alcanzan mayores niveles de eficiencia a la vez que se trabaja en conjunto con los proveedores para poder mantener políticas de precios bajos.

Un mayor nivel de competencia tanto en tiendas físicas como en línea ha incentivado la búsqueda de las principales cadenas comerciales por un mayor diferencial de precios que les permita posicionarse como la opción preferida hacia los clientes en cuanto a precio y experiencia de compra llevando a la optimización de las decisiones de los consumidores.

De esta manera, a pesar de que la percepción general de la población es un nivel de consumo cada vez más caro y el mayor impacto puede venir en estos meses, se espera que esto pueda ser de menor duración que en períodos inflacionarios pasados.