La Junta de Gobierno del Banco de México, en línea con el consenso de mercado y de manera unánime, decidió aumentar el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria nuevamente en una magnitud 75 p.b. para posicionarla en un nivel de 8.50% desde 7.75%.

Cabe señalar que este nivel representa uno históricamente alto para la economía mexicana desde que Banco de México adoptó un régimen de meta inflacionaria.

En el comunicado se destacó que la economía global se ha desacelerado en su ritmo de crecimiento e indicadores oportunos sugieren que esto continuaría en el tercer trimestre del año. Asimismo, se informó que la inflación global siguió aumentando, presionada por los cuellos de botella que ha generado elevados precios de alimentos y energéticos, además de una recuperación de la demanda. Lo anterior ha generado mayores expectativas de una

reducción más acelerada del estímulo monetario a nivel global.
Por su parte, las condiciones financieras tuvieron un apretamiento adicional ya que las tasas de interés aumentaron y el dólar se fortaleció en un contexto de mayor aversión al riesgo.

En ese sentido se mencionó que, en su última reunión, la Reserva Federal de Estados Unidos aumentó la tasa de fondos federales en 75 puntos base por segunda ocasión consecutiva y anticipó futuros incrementos. Lo anterior respondió a que la creación de empleos en ese país se aceleró a inicios del tercer trimestre y, si bien la última cifra de inflación en dicha economía mostró una moderación, aún se mantiene elevada.

Respecto al panorama doméstico destacó que en el segundo trimestre del 2022 la actividad económica avanzó a un ritmo similar al del trimestre anterior, continuando con una recuperación gradual, al tiempo que las condiciones de holgura se redujeron, si bien se mantiene un entorno incierto.

La inflación general y subyacente en México registraron niveles de 8.15% y 7.65%, respectivamente para el mes de julio de 2022, niveles no observados en décadas. Lo anterior generado, principalmente, por los choques derivados de la emergencia sanitaria, por las presiones generadas por el agravamiento de conflictos geopolíticos y por las estrictas medidas de confinamiento impuestas recientemente en China.

Con base en lo anterior, los pronósticos que dio a conocer el órgano central se revisaron al alza nuevamente, con lo que se puede confirmar una contaminación en las expectativas de corto plazo. Sin embargo, se sigue previendo que la convergencia a la meta de 3% se alcance en el primer trimestre de 2024.

Los riesgos para la dinámica inflacionaria mencionados fueron: i) persistencia elevada de la inflación subyacente, ii) presiones inflacionarias externas, iii) presiones al sector agropecuario y energético por el reciente conflicto geopolítico, iv) depreciación cambiaria y v) presiones de costos.

A la baja: i) una desaceleración de la actividad económica mundial mayor a la anticipada, ii) una disminución en la intensidad del conflicto bélico, iii) mejor funcionamiento de las cadenas de suministro y iv) un efecto mayor al esperado de la brecha negativa del producto y v) un efecto mayor al esperado del Paquete Contra la Inflación y la Carestía.

Dado lo anterior, se mencionó que: “el balance de riesgos respecto a la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico presenta un considerable sesgo al alza”.

Ante tal coyuntura, los cinco miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México decidieron aumentar el objetivo para la tasa de interés en 75 puntos base. Ello bajo el argumento de que, con tal acción, la postura de política monetaria se ajusta a la trayectoria que se requiere para que la inflación converja a su meta de 3% dentro del horizonte de pronóstico.

Resulta de vital importancia la unanimidad presentada en esta decisión ya que reafirman el compromiso con su mandato de estabilidad de precios. Asimismo, es importante señalar la ausencia de unas líneas que marcaron la guía de esta decisión: “En las siguientes decisiones, la Junta de Gobierno tiene la intención de seguir aumentando la tasa de referencia y valorará actuar con la misma contundencia en caso de que se requiera”. Dicha omisión en el actual comunicado podría suponer que, en adelante, los incrementos en la tasa podrían ser de una magnitud menor a 75 pb, si bien ello se encuentra completamente sujeto a la dinámica inflacionaria.

Finalmente, y como hemos mencionado en múltiples reportes, es importante mencionar los alcances de este ciclo restrictivo —empezado en junio del año pasado— el cual no se traducirá en un control tajante de la inflación de corto plazo debido a la naturaleza de los choques que han incidido en la formación de precios (de oferta), pero sí lograrían traspasar a las expectativas de mayor plazo, evitando así una contaminación de mayor magnitud. Es decir, la lucha por el anclaje de expectativas continúa y, muy probablemente, seguirá a lo largo de todo el año.

 

Analista
Alain Jaimes