La Junta de Gobierno del Banco de México, en línea con el consenso de analistas y de manera unánime, decidió aumentar el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria en 75 p.b. para posicionarla en un nivel de 7.75% desde 7.00%.

En el comunicado se destacó que la economía global se ha desacelerado en su ritmo de crecimiento durante el segundo trimestre del año. Asimismo, se informó que la inflación global siguió aumentando, presionada por los cuellos de botella que ha generado elevados precios de alimentos y energéticos, además de una recuperación de la demanda. Lo anterior ha generado mayores expectativas de una reducción más acelerada del estímulo monetario a nivel global.

Por su parte, las condiciones financieras tuvieron un apretamiento adicional ya que las tasas de interés aumentaron y el dólar se fortaleció en un contexto de mayor aversión al riesgo.

En ese sentido se mencionó que, en su última reunión, la Reserva Federal de Estados Unidos aumentó la tasa de fondos federales en 75 puntos base y comunicó que anticipa realizar incrementos adicionales en el resto de las reuniones de 2022.

Respecto al panorama doméstico destacaron: cierta estabilidad en la cotización del peso, aumento de las tasas de interés en línea con lo observado a nivel global y una reactivación en la actividad económica, si bien se mantiene un entorno incierto con amplias condiciones de holgura, que se estima sigan disminuyendo gradualmente.

La inflación general y subyacente en México registraron niveles de 7.88% y 7.47%, respectivamente para la primera quincena de junio de 2022, niveles no observados en décadas. Lo anterior generado, principalmente, por los choques derivados de la emergencia sanitaria, por las presiones generadas por el agravamiento de conflictos geopolíticos y por las estrictas medidas de confinamiento impuestas recientemente en China.

Con base en lo anterior, los pronósticos que dio a conocer el órgano central se revisaron al alza nuevamente, con lo que se puede confirmar una contaminación en las expectativas de corto plazo. Sin embargo, se sigue previendo que la convergencia a la meta de 3% se alcance en el primer trimestre de 2024.

Los riesgos para la dinámica inflacionaria mencionados fueron: i) persistencia elevada de la inflación subyacente, ii) presiones inflacionarias externas, iii) presiones al sector agropecuario y energético por el reciente conflicto geopolítico, iv) depreciación cambiaria y v) presiones de costos.

A la baja: i) una disminución en la intensidad del conflicto bélico, ii) mejor funcionamiento de las cadenas de suministro, iii) un efecto mayor al esperado de la brecha negativa del producto y iv) un efecto mayor al esperado del Paquete Contra la Inflación y la Carestía.

Dado lo anterior, se mencionó que: “el balance de riesgos respecto a la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico presenta un considerable sesgo al alza”.

Ante tal coyuntura, los cinco miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México decidieron aumentar el objetivo para la tasa de interés en 75 puntos base. Ello bajo el argumento de que, con tal acción, la postura de política monetaria se ajusta a la trayectoria que se requiere para que la inflación converja a su meta de 3% dentro del horizonte de pronóstico.

Desatacó que, aunque algunos miembros del mercado se inclinaban por una decisión más rotunda elevando la tasa en 100 pb, ningún miembro de la junta sugirió tal acción.

Sin embargo, es vital la unanimidad presentada en esta decisión ya que reafirman el compromiso con su mandato de estabilidad de precios. Asimismo, existieron unas líneas que refuerzan tan acción: “En las siguientes decisiones, la Junta de Gobierno tiene la intención de seguir aumentando la tasa de referencia y valorará actuar con la misma contundencia en caso de que se requiera”. Lo cual deja abierta la ventana a nuevos incrementos de 75 pb en adelante si la inflación continúa sin ceder.

Finalmente, y como hemos mencionado en múltiples reportes, es importante mencionar los alcances de este ciclo restrictivo —empezado en junio del año pasado— el cual no traducirá en un control tajante de la inflación de corto plazo debido a la naturaleza de los choques que han incidido en la formación de precios (de oferta), pero sí lograrían traspasar a las expectativas de mayor plazo, evitando así una contaminación de mayor magnitud. Es decir, la lucha por el anclaje de expectativas continúa y, muy probablemente, seguirá a lo largo de todo el año y en magnitudes mayores a las esperadas.

Analista

Alain Jaimes