La Junta de Gobierno del Banco de México decidió por mayoría aumentar el objetivo para la Tasa de Interés

Interbancaria en 50 p.b. para posicionarla en un nivel de 7.00% desde 6.50%.

En el comunicado se destacó que la economía global ha crecido a un ritmo menor al esperado y de manera heterogénea entre naciones y sectores.

De igual modo, se informó que la inflación global siguió aumentando, presionada por los cuellos de botella que ha generado elevados precios de alimentos y energéticos. Lo anterior ha generado expectativas de una reducción más acelerada del estímulo monetario a nivel global.

Por su parte, las condiciones financieras tuvieron un apretamiento adicional ya que las tasas de interés aumentaron y el dólar se fortaleció en un contexto de mayor aversión al riesgo.

En ese sentido se mencionó que, en su última reunión, la Reserva Federal de Estados Unidos aumentó la tasa de fondos federales en 50 puntos base y comunicó que anticipa realizar incrementos adicionales en el resto de las reuniones de 2022, asimismo, el órgano estadounidense indicó que a partir de junio iniciará con la reducción de su balance.

Respecto al panorama doméstico destacaron: cierta estabilización del peso, aumento de las tasas de interés en línea con lo observado a nivel global y una reactivación en la actividad económica, si bien se mantiene un entorno incierto con amplias condiciones de holgura.

La inflación general y subyacente en México registraron niveles de 7.68% y 7.22%, respectivamente para el mes de abril de 2022. Lo anterior generado, principalmente, por los choques derivados de la emergencia sanitaria, por las presiones generadas por el agravamiento de conflictos geopolíticos y por las estrictas medidas de confinamiento impuestas recientemente en China.

Con base en lo anterior, los pronósticos que dio a conocer el órgano central nuevamente se revisaron al alza, con lo que se puede confirmar una contaminación en las expectativas de corto plazo. Sin embargo, se sigue previendo que la convergencia a la meta de 3% se alcance en el primer trimestre de 2024.

Los riesgos para la dinámica inflacionaria mencionados fueron: i) persistencia elevada de la inflación subyacente, ii) presiones inflacionarias externas, iii) presiones al sector agropecuario y energético por el reciente conflicto geopolítico, iv) depreciación cambiaria y v) presiones de costos.

A la baja: i) una disminución en la intensidad del conflicto bélico, ii) mejor funcionamiento de las cadenas de suministro, iii) un efecto mayor al esperado de la brecha negativa del producto y iv) un efecto mayor al esperado del Paquete Contra la Inflación y la Carestía.

Dado lo anterior, se mencionó que: “balance de riesgos respecto a la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico se mantiene sesgado al alza y se ha continuado deteriorando”.

Ante tal coyuntura, cuatro de los cinco miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México decidieron aumentar

el objetivo para la tasa de interés en 50 puntos base.

A pesar de la mayoría en esta decisión se mencionó que, ante el actual panorama, el cual luce más complejo para la inflación y sus expectativas se considerará actuar con mayor contundencia para lograr el objetivo de inflación.

La subgobernadora Irene Espinosa Cantellano votó por un aumento de 50 pb, lo que ubicaría la tasa de referencia en un nivel de 7.25%.

Finalmente, es importante mencionar los alcances de este ciclo restrictivo —empezado en junio del año pasado— el cual no traducirá en un control tajante de la inflación de corto plazo debido a la naturaleza de los choques que han incidido en la formación de precios (de oferta), pero sí lograrían traspasar a las expectativas de mayor plazo, evitando así una contaminación de mayor magnitud. Es decir, la lucha por el anclaje de expectativas continúa y, muy probablemente, seguirá a lo largo de todo el año.

En adelante, pronosticamos que el ciclo de alzas seguirá latente y en línea no solo con las lecturas inflacionarias, sino también con el ritmo y tono del FED. Estimamos que el referencial se ubique en un nivel de 8.25% para finales del 2022. No obstante, dicho pronóstico se encuentra sujeto a la evolución de los datos de inflación y a la velocidad del proceso

de normalización monetaria por parte del FED.

Analista

Alain Jaimes