La jornada del 7 de enero se llevó a cabo el Seminario de Perspectivas Económicas del ITAM en el cual se dio  un panorama de la actual coyuntura económica y los retos para el presente año. 

Durante el primer panel, los economistas de Credit Suisse, Bank of America y Citi hablaron de su perspectiva  para la economía mexicana, la cual permanece desafiante para el presente año. 

Si bien las presiones inflacionarias en México y en el mundo han cobrado especial relevancia, los ponentes  estuvieron de acuerdo en que la principal problemática de México es un tema de crecimiento económico.

Cabe señalar que, durante la primera mitad del 2021, el efecto rebote en la actividad económica empezaba a  notarse, inclusive había participantes en el mercado que anticipaban un crecimiento cercano al 7% para 2021  después de haber caído en 8.5% en 2020.  

No obstante, a medida que los choques de oferta empezaron a traducirse en escasez de bienes, produciendo disrupciones en las cadenas de suministro a nivel mundial e ineficiencias logísticas, aunado a una forma distinta  de contabilizar el outsourcing en México, la recuperación en la economía enfrentó nuevos lastres, con lo que el  efecto rebote que se estimaba para 2021 se ha reducido hasta alcanzar un promedio de 5.5% mientras que,  para el 2022 asciende alrededor del 2%. 

Lo anterior destacó ya que, la base comparativa no resultaba un gran desafío, es decir, por efecto estadístico  el rebote en la economía era sencillo de darse. 

Sin embargo, se mencionó que existieron condiciones especiales en 2021 que ya no se repetirán en 2022 y que  México desaprovechó: 

  1. La recuperación en Estados Unidos fue acelerada, lo cual se tradujo en un nivel de exportaciones  prácticamente igual al registrado antes de la pandemia. 
  2. Política monetaria laxa en Estados Unidos para incentivar la recuperación económica. La cual se  vislumbra que cambie en este año. 

Dichos elementos debieron dotar de mayor dinamismo a la actividad económica, no obstante, no fue así. ¿Por  qué se dio este hecho? 

No solo se debe a los temas de disrupciones en cadenas de suministro y la afectación de los servicios por el  cambio en la ley de outsourcing. Lo anterior parece tener fundamentos más estructurales que transitorios, entre los que se mencionaron: los diversos choques en la confianza para invertir en México, destacando la ya  conocida cancelación del aeropuerto, momento desde el cual la actividad económica no ha podido  recuperarse. 

Segundo, la política de austeridad ha representado y, muy probablemente, seguirá representando un lastre  para el crecimiento. Por lo anterior, se consideró que el crecimiento económico es el principal problema que  enfrenta México de cara al 2022.

Ante ello, los panelistas aseguraron que el correcto diseño de políticas públicas es imperante, políticas que  incentiven y atraigan inversión extranjera. Evitar a toda costa políticas públicas poco predecibles que cambien  constantemente las reglas de juego y atenten contra el estado de derecho. 

Asimismo, el cambio en las políticas públicas también debería estar encaminado a poder incrementar la participación en México en las cadenas productivas hacia a Estados Unidos para poder desplazar a China como proveedor ya que las fricciones comerciales entre ambas naciones podrían volver a reavivarse.

Enseguida, en el segundo panel se abordó el tema de la competitividad en México, el cual muestra rezagos no  solo en México sino también en toda Latinoamérica. 

Cabe señalar que la competitividad es un elemento primordial en la determinación de la productividad de un  país y se puede aproximar a través de la fortaleza de sus instituciones, robusto estado de derecho, entre  otros. 

Asimismo, y en un contexto de fuertes presiones en la inflación, destacó un elemento muy importante abordado en dicho panel y es que la falta de competitividad afecta de manera negativa la dinámica de la  inflación. 

Dicho efecto negativo se da cuando existen choques de oferta que aumentan el precio de algún bien, en un  sector donde no existe competencia, el incremento en costos se transfiere casi en su totalidad al consumidor y  en menor medida a los márgenes de la empresa, impactando eventualmente en el nivel general de precios. 

Por el lado contrario, en un mercado con poca competencia, si los choques de oferta logran reducir el precio de  algún bien o servicio que se requiera como insumo en la producción, no se trasladarían directamente a los  consumidores, ya que existe cierto poder de mercado para trasladar esa baja en los costos hacia los márgenes. 

Lo cual impacta también en la inflación, es decir, no permite el descenso que se esperaría. Por tanto, aunque no  parece tan directa su influencia, la carencia de competitividad también afecta la dinámica de la inflación, ya que  crea distorsiones y asimetrías en los precios relativos.

Finalmente, otro elemento que tuvo especial relevancia y que se abordó en un panel fue el de la propuesta de  reforma energética en México, en el cual se aseveró que dicha iniciativa no otorga certidumbre respecto al  abasto energético y planea convertir a la CFE tanto en un monopsonista como en un monopolista, es decir,  comprar barato y vender caro. 

Además de ello, la propuesta implica el uso de tecnologías viejas y costosas. Mientras que en el mundo se está  dando un boom en la economía del conocimiento, de energías renovables, limpias y amigables como en el  medio ambiente, México parece estar aislado de ese mundo. 

En ese sentido, se comentó que es poco probable que la iniciativa se apruebe no solo por la composición en  ambas cámaras, sino que existen requisitos ambientales como los compromisos en cambio climático que los  países han hecho y las tendencias de los grandes consumidores de energía, los cuales empiezan a mirar y  demandar energías más limpias.

 

Analista 

Alain Jaimes