La moneda mexicana mostró fortaleza y resiliencia durante el año 2021, posicionándose como una de  las divisas con mayor apreciación y episodios de volatilidad acotados en el pasado año. 

Cabe señalar su máximo histórico, el cual se posicionó por encima de P$25 por dólar durante marzo  del 2020 como consecuencia del inicio de la pandemia. No obstante, cierra el 2021 en un nivel de  P$20.4672. 

Continúa sorprendiendo la dinámica de la moneda dado el contexto actual; primeramente, en medio  de riesgos aún vigentes por la afectación sanitaria. Segundo, una fuerte acentuación en la desacelera ción económica registrada desde finales de 2018 en México. Asimismo, una notable falta de estímulos  fiscales internos ante la pandemia de Covid-19. 

Como hemos mencionado en anteriores reportes, si bien la dinámica del peso mexicano se encuentra  fuertemente influenciada por factores de orden externo, es importante mencionar pilares internos  que han diferenciado a la divisa mexicana de otras monedas emergentes. 

Durante todo el año pasado, para intentar mitigar los efectos de la pandemia, la mayoría de las nacio nes alrededor del mundo aplicaron fuertes estímulos fiscales y monetarios. En ese sentido, la Reserva  Federal aplicó política monetaria especialmente acomodaticia llevando su tasa de interés a un rango  de 0% – 0.25%. Dicha acción tuvo efectos en los mercados de renta fija, de capitales y cambiario. El  peso mexicano se vio beneficiado de tal acción monetaria ya que, por otro lado, el instituto central en  México empezó con su restricción monetaria en junio del 2021, lo que hizo más atractivo al peso en  medio de un exceso de liquidez mundial.

México ha visto un importante beneficio del aumento en el apetito por activos riesgosos. En esa línea,  surge la interrogante de qué es lo que podría estar diferenciando a México de otras naciones emer gentes que no se han visto tan favorecidas como la mexicana, y la razón es que existen fundamentales  que han ayudado a otorgar fortaleza a nuestra moneda.  

Además de ello, debemos señalar que el peso mexicano absorbe gran parte de la incertidumbre gestada ya que se posiciona como la tercera divisa más líquida dentro del segmento emergente, superada  únicamente por el Renminbi chino y el Won surcoreano.  

Respecto a los fundamentales que podrían estar otorgando fortaleza al peso destacan: 1. Relación Comercial con EE.UU. 

Durante el periodo de enero a noviembre de 2021 el saldo en la balanza comercial mexicana registró  un importante déficit de -US$12,081 millones, nivel no observado desde 2018 y que se compara con  el superávit presentado en el mismo periodo del año pasado de US$27,838 millones.  

Lo anterior fue reflejo de la gradual reapertura en la actividad económica mexicana, después de las  agresivas restricciones a la movilidad, lo que implicó que las importaciones crecieran 32.5% en el  periodo de enero a noviembre de 2021, mientras que las exportaciones se expandieron en 19.4% du rante el mismo periodo.  

Dicha relación comercial afectaría directamente el nivel de ingreso de México hacia adelante y por  tanto sus perspectivas de crecimiento. 

En el mismo sentido, el cuantioso estímulo fiscal anunciado por el presidente Joe Biden representaría  un potencial beneficio hacia México no solo a través del canal de manufacturas y exportaciones, sino  también mediante las remesas. 

  1. Reservas Internacionales 

Al 31 de diciembre de 2021, las reservas internacionales sumaron US$202,399 millones cifra mayor en  3.4% respecto al mismo periodo del año pasado. 

Movimientos en los precios de las divisas que integran la reserva, además de la venta de dólares que  hace el Gobierno a Banco de México cuando requiere cambiar divisas, han incrementado el saldo de  las reservas internacionales. A mayor saldo en este rubro, Banco de México cuenta con mayor capaci dad para subastar dólares a fin de intentar mitigar la volatilidad del tipo de cambio. 

Además de ello, cabe señalar la línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional (FMI)  que México posee, la cual asciende a US$50,000 millones, valor que sumado a la reserva presenta un  importante saldo para hacer frente posibles desequilibrios que afecten el valor del peso en momentos  de generalizada incertidumbre. 

  1. Finanzas Públicas 

Si bien, ante la crisis sanitaria, el Gobierno Federal no realizó destacables políticas de estímulos económicos, la señal de disciplina fiscal, de equilibrios macroeconómicos a través de un balance público  cauteloso y los esfuerzos realizados para combatir la evasión fiscal han logrado generar una mejora  en la percepción entre inversionistas extranjeros y calificadoras respecto al perfil de finanzas públicas. 

 

  1. Autonomía del Banco Central 

El Banco de México ha sido un agente vital para la apreciación del peso y un importante pilar para los  fundamentales económicos. A través de una política monetaria prudente, oportuna y especialmente  acomodaticia ha logrado dar la señal de compromiso en el cumplimento de su mandato de estabilidad  de precios. No obstante, durante junio del año pasado, rompió con el tono acomodaticio para dar un  inicio a su restricción monetaria dadas las fuertes aceleraciones en la inflación (principalmente asocia 

das a la pandemia). 

En dicho contexto, la credibilidad y fortaleza institucional de Banxico cobra especial relevancia, por lo  que el gobierno debe evitar, a través de nombramientos poco estudiados, fragmentar la robusta per cepción que el mercado tiene hacia el banco central mexicano.

 

Como se mencionó, gran parte de la apreciación del peso se asocia a la generalizada debilidad del dólar. No obstante, si los anteriores fundamentales no existieran o se encontraran frágiles, no se podría  asegurar que la estabilidad en la divisa mexicana fuera tan notoria. 

En ese sentido, la dinámica en el tipo de cambio se encuentra sujeta a considerable volatilidad por  responder, principalmente, a factores externos.  

De cara al 2022 existen cuatro factores elementales de naturaleza tanto interna como externa que  podrían trazar los movimientos más agresivos en el tipo de cambio: 

  1. Incertidumbre aún vigente por el virus de covid-19 y sus posibles variantes. 2. Ritmo de normalización monetaria por parte del FED más acelerado al esperado. 3. Percepción de fragilidad en el perfil de institucionalidad de órganos constitucionales autóno mos. 
  2. Incorrecta ejecución de políticas públicas que comprometan la estabilidad fiscal y el marco  macroeconómico mexicano, provocando un deterioro en la calificación soberana. 

 

Como elemento de riesgo, la relación existente entre la política monetaria de la FED con la dinámica  del tipo de cambio resulta especialmente importante, por ello realizamos una conversión de las tasas  de interés nominales de México y EE.UU. a tasas reales observadas, deflactando con el índice de pre cios. 

Como dicta la teoría, encontramos que el coeficiente de correlación entre el diferencial de tasas reales  y el valor nominal del peso es negativo. Lo que se traduce en que ante niveles elevados del diferencial  (tasas mexicanas mayores a tasas estadounidenses), la divisa mexicana se hace más atractiva, lo que  conlleva una apreciación en el peso, es decir, el tipo de cambio nominal baja.

 

Asimismo, en aras de buscar más información respecto a los movimientos en el tipo de cambio, realizamos un análisis con variables que podrían explicar su dinámica en el corto plazo, el Credit Default  Swap (CDS), empleado para aproximar el riesgo país de una nación, es un indicador que reacciona  rápidamente ante choques tanto internos como externos y que reflejan la perspectiva del país en el  extranjero. Dicho indicador mantiene una fuerte correlación con el tipo de cambio nominal.

 

De igual modo, el índice accionario de México podría otorgar luz respecto a la dinámica del tipo de  cambio nominal, esto debido a que la fortaleza en las principales empresas mexicanas modifica la  perspectiva de crecimiento al alza, con lo que inversionistas demandan mayor cantidad de pesos para  poder realizar transacciones internas, apreciando así la moneda local. En ese sentido, la correlación  observada entre el tipo de cambio nominal es negativa.  

Por lo expuesto, realizamos una regresión lineal múltiple integrando como variables explicativas el CDS  (pronosticado a través de un modelo autorregresivo), en el cual obtuvimos un valor promedio para  el mes de diciembre de 2022 de 130 puntos, nuestro pronóstico del IPyC a finales del 2022 de 57,000  unidades y el diferencial de tasas reales, que esperamos para el cierre de 2022 cercano al 6.0%, para  aproximar el tipo de cambio nominal hacia dicho periodo. Cabe señalar que el coeficiente más significativo fue el correspondiente al CDS. 

Dados los anteriores supuestos, el tipo de cambio nominal para finales de 2022 se posicionaría en  P$21.34 por dólar.  

Finalmente hay que mencionar que, al ser una divisa tan líquida, el peso mexicano funge como una  válvula de escape a choques externos, sin embargo, existen fuertes pilares que otorgan solidez y,  mientras estos no modifiquen su naturaleza, el peso seguirá mostrando fortaleza dentro del sector de  países emergentes.

Analista

Alain Jaimes