General Motors (clave de cotización: GM), registró resultados que son reflejo de la actual crisis mundial  referente a la escasez de semiconductores. 

Los ingresos al 2021-III sumaron US$26,779 millones para una importante contracción anual de -24.5%. No  obstante, la variación acumulada de los últimos 9 meses muestra una variación positiva de +9.9%. Lo  anterior deja ver la desafiante coyuntura provocada por disrupciones en cadenas de suministros e  incrementos en los precios de servicios logísticos. 

En el mismo sentido el EBIT ajustado sumó US$2,922 millones, con lo que registró retrocesos anuales de – 44.7%, lo que provocó una contracción en el margen EBIT ajustado de -400 pb. Dichos resultados están  asociados principalmente a un menor volumen mayorista como resultado de la escasez de semiconductores y  el aumento de los costos de los productos básicos y la logística, si bien, ligeramente compensado por los  incrementos en precios de las camionetas pickup de tamaño completo y los SUV. 

A pesar de lo anterior, la compañía fue capaz de reportar una UPA (Utilidad por acción) de US$1.52 mejor al  estimado por el consenso (US$0.97).

Si bien los resultados estuvieron fuertemente influenciados por la desafiante coyuntura económica, la  compañía posee fuertes fundamentales y cotiza a un múltiplo VE/EBITDA bajo respecto al promedio de su  industria.

De igual modo, la emisora posee estrategias de mediano y largo plazos muy interesantes dentro de la  industria de autos eléctricos, ya que estiman un intervalo de crecimiento en ingresos de 40% y 50% solo del  segmento de autos eléctricos para 2030.  

En ese sentido, la emisora espera expansión en márgenes de aproximadamente 200 pb para el mismo  periodo de 2030, a medida que su negocio principal de autos eléctricos escale y los costos de las baterías  disminuyan. 

 

Analista 

Alain Jaimes